Tercera  entrega de la franquicia simiesca que tantísimo éxito tuvo en la década de los setenta. Los guionistas estaban obligados de nuevo a rizar el rizo. Las películas de esta saga ya eran conocidas por sus inverosímiles giros argumentales y sus descabelladas propuestas, que en el fondo eran un fiel reflejo de los cambios sociales que se vivían en el mundo desde mediados de los sesenta: la integración racial, el feminismo, la conquista del espacio, la crisis económica y el miedo al futuro…

 

En la película anterior todo acababa bastante mal: una explosión nuclear que destruía por completo el planeta Tierra en el año casi 4.000, cuando estaba habitado por simios que dominaban a los humanos. Así que en esta ocasión retrocedemos unos dos mil años y pico y vamos a California en 1971, en cuyas costas aparece estrellada una nave espacial idéntica a la que pilotaban Taylor y sus muchachos cuando se perdieron dos años antes. La sorpresa del gobierno es que la nave está pilotada por unos simios bastante avanzados…  nada menos que Zira y Cornelius, los simpáticos chimpancés inteligentes que ayudaban a Taylor en las pelis anteriores. Junto a ellos viaja otro simio cuyo nombre no recuerdo en ese momento, pero da igual porque muere poco después asesinado por un gorila en el zoo al que son trasladados los simionautas.

Zira y Cornelius se hacen amigos de los psicólogos que les cuidan en el zoo, y les revelan que pueden hablar. Pronto se convierten en unos personajes populares en USA. Les invitan a fiestas, a combates de boxeo (a Cornelius) y a charlas sobre la mujer (a Zira). Incluso Zira descubre los placeres del alcohol, que disfruta sin pudor a pesar de encontrarse embarazada. Esta parte de la película tiene un tono de comedia bastante atípico si lo comparamos con el resto de las películas de la serie (y que contrasta con el terrible final de esta misma película). Digamos que los productores de la saga eran conscientes de que ya no se podían tomar muy en serio la historia.

¿Cómo es posible que los simios hayan llegado a la tierra en esa fecha precisa? Poco antes del final de la segunda película, como veían que las cosas se estaban poniendo feas, decidieron robar la nave espacial en la que habían venido a buscar a Taylor otros astronautas, y se alejaron de la Tierra antes de que estallara por la detonación nuclear. Cómo viajaron hacia atrás en el tiempo es algo que queda sin explicar, aunque es posible que viajaran por la misma corriente por la que los humanos parlanchines llegaron a su planeta, pero en el sentido contrario.

Ya la tenemos liada. Después de que Zira y Cornelius gocen de su vida de celebrities, el gobierno se entera de su origen y deciden exterminarlos para que no se conviertan en la semilla de la futura civilización simiesca. Los encierran en un hospital y deciden hacer un aborto a Zira y luego esterilizar a la simpática pareja. Obviamente ambos lucharán contra este destino, y así el tono amable y paródico de la película se va apagando según nos acercamos al final hasta que llega el momento de enfrentarnos a unos momentos bastante duros, sombríos y demoledores, quizás los más tristes y políticamente incorrectos de toda la saga.

¡PARA SABERLO TENDRÉIS QUE VER LA PELÍCULA!