Otra de las inolvidables creaciones de Vázquez para la editorial Bruguera.

La abuelita Paz era una señora mayor que vivía sola y su única distracción era salir a la calle o pasear por el campo. Lejos de ser la anciana abable y desvalida que parece, esta señora se manejaba muy bien con todo tipo de peligros: estafadores, ladrones, animales del campo y otras criaturas surrealistas a las que se enfrentaba.

Le gustaba hacerse la tonta, pero al contrario que otros personajes de la época como Rompetechos, ella se daba perfectamente cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor y sabía exactamente lo que tenía que hacer.

Vázquez, una vez más, demostró su genio con este personaje envenenado que estaba ligeramente inspirado en la tierna abuelita de Tweety de la Warner.

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